La mutilación genital femenina, una práctica que implica alterar o lesionar los genitales femeninos por razones no médicas, es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos. Se estima que 230 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sido sometidas a esta práctica nociva y viven con las perjudiciales consecuencias que tiene para su salud psicológica, física y sexual.
La mutilación genital femenina (a veces abreviada como MGF o denominada con otros nombres) es un problema mundial que se da en 94 países de todos los continentes. Los datos de aproximadamente un tercio de los países donde se practica indican una disminución de esta práctica en las últimas tres décadas, ya que actualmente se somete a ella a 1 de cada 3 niñas en comparación con las cifras anteriores (1 de cada 2). En todo el mundo, la mayoría de los hombres y mujeres, dos tercios de la población, desean que se ponga fin a esta práctica.
El UNFPA estima que unos 4,5 millones de niñas corren el riesgo de sufrir mutilación genital femenina solo en 2026. Para proteger a estas niñas, todas y todos debemos invertir para alcanzar el objetivo de poner fin a esta práctica nociva para 2030, formando alianzas más amplias y aplicando intervenciones rentables que desafíen las normas sociales que la perpetúan. Los gobiernos, los donantes, el sector privado, las comunidades, las organizaciones de base, las niñas, las mujeres, los niños y los hombres tienen un papel que desempeñar como agentes de cambio para garantizar que las niñas crezcan libres de mutilación genital femenina.
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¿Qué es la mutilación genital femenina?
La mutilación genital femenina se refiere a procedimientos que implican la extirpación parcial o total de los genitales femeninos externos, u otras lesiones a los órganos genitales femeninos por razones no médicas. Esta práctica, que se perpetúa a través de normas sociales profundamente arraigadas y la desigualdad de género, puede causar complicaciones de salud a corto y largo plazo, incluyendo dolor crónico, infecciones, ansiedad, depresión, complicaciones en el parto e infecundidad, y también puede provocar la muerte. El costo de salud para tratar las complicaciones derivadas de esta práctica se estima en 1.400 millones de dólares al año.
¿Por qué se sigue practicando la mutilación genital femenina?
La mutilación genital femenina está motivada por una amplia gama de factores. En algunas sociedades se considera un rito de iniciación y es obligatoria antes del matrimonio. Otras comunidades creen que se basa en la religión. Debido a que la mutilación genital femenina puede considerarse una parte esencial de una cultura o identidad, puede ser difícil para las familias decidir no someter a sus hijas a esta práctica. Las personas que la rechazan pueden ser objeto de repulsa y ostracismo y sus hijas a menudo se consideran no aptas para el matrimonio. Es por eso que, incluso los padres que no quieren que sus hijas sean sometidas a la mutilación genital femenina pueden sentirse obligados a participar.
¿Qué funciona en la lucha contra la mutilación genital femenina?
La evidencia muestra que el marketing social y los medios de comunicación, la participación de líderes religiosos y culturales y de los trabajadores de la salud, así como la educación sanitaria y formal, son eficaces para cambiar las actitudes. Es necesario invertir en estas intervenciones y ampliarlas para contribuir a la eliminación de la mutilación genital femenina.
Medicalización de la mutilación genital femenina
La medicalización de la mutilación genital femenina se define como aquellas situaciones en las que la practica cualquier tipo de profesional sanitario, ya sea en una clínica pública o privada, en casa o en cualquier otro lugar. Sin embargo, la mutilación genital femenina nunca puede ser "segura" y no tiene ninguna justificación médica. Incluso si la realizan trabajadores de la salud en un entorno estéril, puede acarrear graves consecuencias inmediatas y a largo plazo. Los trabajadores de la salud que la realizan están violando los derechos de las niñas y mujeres a la vida, la integridad física y la salud, así como violando el código de conducta profesional de "no hacer daño".
Aproximadamente 1 de cada 4 niñas y mujeres de 15 a 49 años que han sido sometidas a la mutilación genital femenina, 52 millones en total, fueron sometidas al procedimiento por parte de trabajadores de la salud. En algunos países, esta proporción aumenta a 3 de cada 4. La prevalencia es particularmente alarmante entre las adolescentes, que tienen el doble de probabilidades de sufrir mutilación genital femenina a manos de personal sanitario en comparación con las mujeres de más edad.
El UNFPA trabaja en asociación con el sector de la salud para eliminar esta práctica, incluyendo a las parteras, que constituyen el mayor grupo de trabajadores sanitarios a nivel de centros y comunidades. El objetivo es capacitar a los trabajadores de la salud para resistir la presión social de realizar la mutilación genital femenina y, en su lugar, abogar proactivamente así como asesorar sobre la prevención de la práctica a las personas y comunidades a las que sirven.
¿Qué está haciendo el UNFPA?
El UNFPA trabaja en 150 países y territorios en todo el mundo. Poner fin a la mutilación genital femenina es uno de los tres resultados transformadores del plan estratégico del UNFPA (2026–2029).
Además, el UNFPA y UNICEF lideran juntos el mayor programa mundial dirigido a poner fin a esta práctica, el Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la Mutilación Genital Femenina, que lleva en funcionamiento desde 2008. El UNFPA aprovecha su ventaja comparativa y su mandato en su labor con gobiernos y asociados a todos los niveles: de base, comunitario, subnacional, nacional, regional y mundial. La organización trabaja en los sectores social, educativo, sanitario, religioso, económico y político para promover intervenciones y resultados ampliados y con base empírica. La cuarta y actual fase del Programa Conjunto se centra en cinco estrategias: promover la capacidad de acción de las niñas, crear movimientos con especial atención a las y los jóvenes, involucrar a las organizaciones dirigidas por mujeres, diversificar la financiación y ampliar e intensificar la influencia mundial. El Programa Conjunto opera directamente en 18 países de tres regiones, con alcance e influencia en países y regiones donde prevalece la mutilación genital femenina.
Actualizado el 4 de febrero de 2026